VISITA ALA CUEVA DE LA CHIQUITA


Se trata de un gran abrigo de cuarcita que se abre junto al río Ruecas.


Lugar mágico desde siempre, su atmósfera nos envuelve y sobrecoge.
La imaginación nos hace ver los fantasmas milenarios de los brujos que realizaron los trazos rituales con las yemas de los dedos untadas en su propia sangre y en la del enemigo abatido.

 
 
El ojo, poco acostumbrado al arte esquemático, tenderá a interpretar como pinturas lo que son manchas de la piedra producidas por óxidos y filtraciones.
Entre estas manchas destaca el "dragón chiquita" que parece la representación de aquella pequeña serpiente que según la leyenda el pastor que habitaba la cueva cría con sus cabras y que al cabo del tiempo, convertido en gran serpiente o dragón, da cuenta de su cuidador, al que desconocía por haberse ausentado durante años llamado a la guerra por su señor.

 
 
Las verdaderas pinturas son trazos en negro, rojo y blanco. La mayor parte de las veces indescifrables.

En 1916, el abate Henri Breuil visita esta cueva y registra las pinturas actuales, y otras que han desaparecido, en su libro "Pintura esquemática hispánica".

José Julio García Arranz edita en 1.990 un estudio  detallado sobre sobre el arte rupestre Villuerquino donde aparece este abrigo junto a otros varios de Cañamero y la comarca "La pintura rupestre esquemática en la comarca de las Villuercas (Cáceres)"

En las proximidades de la cueva existen restos de primitivos castros y algún dolmen, en sus inmediaciones aparecen materiales  pertenecientes al ajuar de los antiguos habitantes de la comarca.